Epilogo
He reflexionado sobre la situación vivida y he acabado por encontrarle sentido. Al principio me parecía que estaba recurriendo a cierto pensamiento mágico bastante extendido en esta época en la que los vendedores de humo tienen el campo abonado para crecer y esparcir sus deslumbrantes semillas que no dan fruto. Un tiempo en el que la forma prevalece sobre el contenido. En el que nos deleitamos con el brillo aparente de mensajes que no iluminan. Pero al final, no sé bien cómo, todo se ha hecho claro para mí. Es cierto que el malestar nos informa de que algo no está bien. Cuando las cosas no fluyen puede que se nos esté informando de un obstáculo que es necesario retirar o de que estamos forzando un cauce que no es el natural. En mi caso yo estaba empeñada en retirar o reducir un supuesto obstáculo en el cauce incorrecto. Lo cierto era que yo no tenía que superar las dificultades que estaba encontrando en mi puesto de trabajo. No era necesario que me esforzara por ...